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¿Por qué el viaje de vuelta siempre parece más corto que el de ida?

Nunca falla. Llega ese puente tan esperado o esas vacaciones, incluso ese viaje de empresa al que acudimos por obligación, y siempre pasa lo mismo. El viaje de vuelta se hace más corto que el de ida pero, ¿por qué? Quizá sea porque a la vuelta hemos circulado más rápido, hemos cambiado la ruta o la carretera estaba menos congestionada. Pues no, ninguna de las tres. Y es que esto no solo ocurre cuando viajamos en coche, sino también en otros medios de transporte como el autobús, el barco, el tren o el avión.

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¿Por qué?

Es un misterio sin resolver que parece no tener solución. Y es que la respuesta no se encuentra ni en la ruta escogida a la vuelta, ni en los propulsores del avión, el conductor del autobús o lo congestionada de la carretera. La solución a este enigma está en nuestra cabeza, ya que son factores psicológicos los que nos hacen experimentar un tiempo más largo en el viaje de ida que en el de vuelta.

Conviene aclarar que nos referimos a situaciones donde podemos cronometrar cada viaje, y ver que, aunque el tiempo de trayecto ha sido similar, se nos hace más corto el de vuelta. La respuesta la encontró un psicólogo de la Universidad de Tilburg, en Holanda, llamado Niels van de Ven.

Según este experto, este fenómeno ocurre por una ilusión que se origina en base a nuestras expectativas. Y esto ocurre independientemente de si el trayecto se recorre a pie, en coche, en tren o en avión. Cuando comenzamos un viaje tenemos una actitud optimista que hace que las ansias de llegar nos hagan percibir el viaje más largo de lo previsto.

Todo lo contrario ocurre cuando toca volver a casa. Al no existir una motivación extra en el viaje, pensamos que el trayecto se nos hará tan largo como a la ida y siempre nos sorprendemos cuando se nos hace más corto. Desear algo hace que la espera sea más larga, pero solo de manera subjetiva.

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Según las investigaciones de Van de Ven, las personas perciben que el trayecto de vuelta es entre un 17% y un 22% más corto que en la ida, independientemente de la ruta escogida a la vuelta. Sabiendo esto, entendemos mejor la experiencia del astronauta Alan Bean, que fue y volvió de la Luna en el Apollo 12 de la NASA y comentó que el viaje de vuelta a la Tierra se le había hecho muchísimo más corto.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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