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Qué decisión tomar en el taller de lunas

¿Reparar o sustituir? Ése es el gran dilema del conductor que recibe un impacto en su parabrisas. La elección tradicional consistía en tomárselo con calma y acudir a un taller de lunas para sustituir el parabrisas en cuestión. Sin embargo, la introducción del cristal laminado cambió esta situación.

A estas alturas ya no debería haber dudas: ante un impacto es altamente aconsejable acudir de inmediato a un taller de lunas y reparar el parabrisas. Se trata de una operación sencilla, rápida, económica, segura y vista con muy buenos ojos por las compañías aseguradoras.

Los antiguos cristales templados no permitían una reparación, pero todos los vehículos que circulan actualmente por las carreteras europeas montan lunas reparables a base de resinas que se inyectan en las zonas dañadas y que se secan con rayos ultravioletas.

La operación no debería llevar más de 45 minutos y tiene un coste medio de 60 euros, según un estudio del RACC y Carglass, mientras que la sustitución de la luna puede ocupar entre dos o tres horas y suponer un coste de 300 euros. Por si esto fuera poco, el parabrisas recuperará toda su resistencia y visibilidad original, evitando posteriores problemas en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

Las ventajas son tan evidentes que no hay lugar a duda: siempre que el impacto en el parabrisas sea inferior a 15 milímetros es recomendable acudir inmediatamente a un taller de lunas para su reparación. Si el impacto es mayor o aumenta con el tiempo, sólo podremos optar por su sustitución.

Imagen: jlmaral en flickr.com

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